lunes, 19 de octubre de 2015

HALLOWEEN II


 La bruja de Halloween, junto a la calabaza, son los dos grandes símbolos de la fiesta que cada 31 de octubre desempolva los disfraces más monstruosos del fondo del armario para celebrar la gran noche de difuntos. Lo que conocemos actualmente como Halloween es en realidad una celebración reinventada a base de diferentes rituales originarios de tradiciones varias, una acumulación de símbolos y costumbres rescatados de distintas épocas y lugares.



La bruja de Halloween, los vampiros, los muertos vivientes y demás disfraces son solo el último de los añadidos a un cúmulo de hábitos. El del disfraz es el hábito más reciente de Halloween. Nació en Francia entre los siglos XIV y XV, durante la celebración de la Fiesta de Todos los Santos cuando la peste bubónica azotó a toda Europa y generó un enorme sentimiento de respeto hacia la muerte, exaltando, al mismo tiempo, su superioridad y las ganas de honrarla a través de diferentes facetas creativas. La población empezó a tomar conciencia de su mortalidad, por lo que se multiplicaron las ceremonias de homenaje a los difuntos, se desató la inspiración artística y comenzaron a proliferar representaciones de la Muerte, que evolucionaron a auténticas fiestas de disfraces. Estas celebraciones tienen la vida del más allá como denominador común, por eso en ella abundan atuendos como el de bruja de Halloween, esqueletos o fantasmas. 




La leyenda cuenta que las brujas se reunían en aquelarres dos veces al año convocadas por el Diablo: el 30 de abril y el 31 de octubre (las brujas de Halloween). Así, para muchos, esta noche no solo es conocida por sus fiestas repletas de calabaza y por ser vípera del día de Todos los Santos, sino también por dar la bienvenida a un nuevo año de brujería. Las brujas de Halloween simbolizan que este último día de octubre los poderes satánicos y la brujería está en su nivel más alto. Lo hay incluso que aseguran que si uno se pone la ropa del revés y camina hacia atrás esta noche, podrá comprobar cómo se le aparece una bruja de Halloween. 



La asociación de las brujas con Halloween se relaciona con el lado oscuro y la magia, lo que hace a estos personajes herederos de tradiciones vinculadas a los antiguos druidas celtas. Además, el gran auge que estas figuras está adquie¡riendo últimamente en la sociedad, sobre todo el la norteamericana, con referencias a ellas en la literatura y el cine, dota de especial relevancia esta fiesta, que da rienda suelta a todo tipo de representaciones de sus conjuros. A ellas se asocian los gatos negros, animales sobre los que recae las creencias de estar poseídos pos las almas de los muertos que regresan del más allá o por el espíritu de alguna bruja, que se transforma para acercarse más fácilmente a sus víctimas. Por esta razón, cientos de estos animados fueron quemados vivos en la hoguera durante la Inquisición. A día de hoy, excepto el día de Halloween, los gatos de este color siguen considerándose símbolos de mal augurio.




Brujería es el grupo de creencias, conocimientos prácticos y actividades atribuidos a ciertas personas llamadas brujas (existe también la forma masculina, brujos, aunque es menos frecuente) que están supuestamente dotadas de ciertas habilidades mágicas que emplean con diversas finalidades


La creencia en la brujería es común en numerosas culturas desde la más remota antigüedad, y las interpretaciones del fenómeno varían significativamente de una cultura a otra. En el Occidente cristiano, la brujería se ha relacionado frecuentemente con la creencia en el Diablo, especialmente durante la Edad Moderna, en que se desató en Europa una obsesión por la brujería que desembocó en numerosos procesos y ejecuciones de brujas (lo que se denomina «caza de brujas»). Algunas teorías2 relacionan la brujería europea con antiguas religiones paganas de la fertilidad, aunque ninguna de ellas ha podido ser demostrada. Las brujas tienen una gran importancia en el folclore de muchas culturas, y forman parte de la cultura popular. 




Un grimorio es un tipo de libro de conocimiento mágico europeo, generalmente datados desde mediados de la Baja Edad Media (siglo XIII) hasta el siglo XVIII, siendo muy pocos los que datan en fechas anteriores al siglo XIII. Tales libros contienen correspondencias astrológicas, listas de ángeles y demonios, instrucciones para aquelarres, lanzar encantamientos y hechizos, mezclar medicamentos, invocar entidades sobrenaturales y fabricar talismanes. Se conoce poco sobre el origen de muchas de las fórmulas mágicas aunque es probable que sea el resultado de traducciones de conocimientos de magia oriental árabe fusionada con elementos occidentales



El erotismo ligado a drogas data del siglo XIV, cuando se menciona por primera vez el sabbat: su objeto es "la lubricidad más abominable, sin atención al parentesco; si hay más hombres que mujeres, los varones satisfacen entre ellos su depravado apetito, y las mujeres entre sí hacen lo mismo". Sin embargo, el sabbat no sólo era sexo. También era una parodia de la misa en donde los fieles celebraban la glorificación de la carne. El oficiante, disfrazado de macho cabrío, simulaba una cópula dando comienzo a una orgía ritual.





Las brujas no son cosa del pasado, tampoco viven en lugares remotos o escondidos. En realidad, estamos más rodeados de ellas que nunca.

Las mujeres con poderes místicos, con remedios sanadores procedentes directamente de la naturaleza o que simplemente nos ayudan a afrontar amenazas y problemas ya no son repudiadas por nuestra sociedad.

Nadie las persigue ni las castiga en la hoguera, aunque unas se escondan más que otras. Lo que es seguro es que las brujas siguen existiendo: forman un grupo amplio y formado por mujeres muy distintas. 



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